Expertos presentan un plan de transición para establecer zonas horarias naturales en Europa

El Parlamento de la Unión Europea aprobó la finalización de los cambios de hora en 2019, pero los Estados miembros aún no pueden decidir sobre cómo proceder. Ahora, un grupo de expertos de renombre ha propuesto un plan de transición que presenta una solución fácil y beneficiosa para todos los Estados miembros.


En 2018, la Comisión Europea presentó una propuesta para acabar con los cambios de hora estacionales en 2019, dando libertad a los Estados miembros para decidir su hora estándar. El Parlamento Europeo también adoptó su posición en 2019, apoyando la finalización de los cambios horarios para el 2021. Ahora está en manos del Consejo de la UE, en el cual están representados todos los Estados miembros, adoptar una posición final sobre el tema y acordar entre los Estados miembros cuál debería ser su zona horaria permanente.


La actual crisis energética, junto con las crisis sanitaria y económica derivadas de la COVID-19 y la guerra de Ucrania, hacen aún más urgente la decisión de cambiar de hora, ya que el hecho de eliminar los cambios de hora y vivir en la zona horaria correcta traería beneficios en términos de salud, economía y medio ambiente. Según la propuesta presentada, mantener los cambios de hora no tiene efectos significativos en el ahorro energético, llegando incluso a demostrarse en algunos estudios que aumenta el gasto energético.


Tras la firma de la Declaración de Barcelona sobre Políticas del Tiempo (2021), que tiene como uno de sus objetivos “Promover el debate entre la comunidad científica y las responsabilidades políticas implicadas en el fin del cambio de hora estacional, estableciendo la salud y bienestar como criterio principal, garantizando la libertad individual”, se creó un grupo de expertos y activistas. El grupo incluye cronobiólogos de renombre como Till Roenneberg, Martha Merrow y Erik Herzog, así como organizaciones claves en su ámbito que abogan por zonas horarias saludables, por ejemplo, la International Alliance for Natural Time (Alianza Internacional para establecer un horario natural), la European Biological Rhythms Society (Sociedad Europea de Ritmos Biológicos) y la European Medical Association (Asociación Médica Europea).


Durante este último año, este grupo ha trabajado para ayudar a los Estados miembros a tomar finalmente una decisión, elaborando una propuesta sobre la implementación de zonas horarias permanentes en la Unión Europea. La propuesta consiste en alinear las zonas horarias de los diferentes países lo más cerca posible de su hora solar. Esto significa que cada país adoptará la zona horaria que refleje su situación geográfica (similar a las zonas horarias de los EE.UU.), promoviendo así una mejora en la salud, la economía, la seguridad y el medio ambiente.


Para poder adoptar esta situación final, los expertos proponen un plan de dos pasos:

  • Paso 1: Todos los países de la UE eliminan el cambio de hora en primavera y mantienen la hora que usan en invierno. Para aquellos países cuya zona horaria recomendada es su hora estándar actual, no es necesario realizar más pasos.

  • Paso 2: Aquellos países cuya zona horaria recomendada aún no es su hora estándar (Bélgica, Francia, Grecia, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y España), también retroceden sus relojes por última vez en otoño, para poder adoptar su zona horaria recomendada como su nueva hora estándar.

Según los expertos, esto debería ir acompañado de campañas de comunicación y sensibilización, así como de apoyo a aquellos sectores que podrían verse afectados por el cambio, para que puedan adaptarse rápidamente a la nueva situación.


El argumento clave para adoptar esta propuesta es que el desfase y desalineación de los relojes internos aumenta la privación de sueño y el llamado ‘jetlag social’ en la mayoría de la población, lo cual se asocia con efectos negativos significativos en la salud humana, la economía y la seguridad, tal como lo demuestra una gran cantidad de publicaciones científicas en revistas internacionales de alto ranking e impacto.


Como afirma Ariadna Güell, co-coordinadora de la Barcelona Time Use Initiative y una de las impulsoras del grupo: “Esta propuesta es fácil de implementar, mejorará la salud de muchas personas y ahorrará energía. Esperamos que esta propuesta facilite un diálogo práctico sobre cómo permitir el fin del cambio de horario en la UE”.


Hasta ahora, la propuesta ha sido respaldada por varias organizaciones y científicos a título individual, y el grupo está activamente buscando apoyos para reforzar su relevancia.

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